StreetArt

De George Floyd a Michael Stewart, la lucha contra el racismo a través del arte callejero

Fuente: La Vanguardia /Felip Vivanco

Jules Muck es una artista que estos días ha pintado murales sobre el contrachapado que los comerciantes de Venice Beach, Los Ángeles, han colocado para proteger sus escaparates de los saqueos. El barrio ha mutado en efímero Sunset Boulevard de gente sin estrella:afroamericanos muertos en EE.UU. a manos de la policía. Trayvon Martin, el chico que llevaba una bolsa de skittles en el bolsillo; Tamir Rice, 12 años, abatido por llevar una pistola de juguete; Michael Brown, siempre recordado con un birrete, pues acababa de graduarse; Kendra James, Sandra Bland… A Breonna Taylor, enfermera, la policía la tiroteó en su casa el 13 de marzo de este año. George Floyd murió el 25 de mayo.

Desde finales de los setenta, la cultura urbana, un cierto cine (Spike Lee, John Singleton…), el hip hop y el streetart han sido vías naturales para canalizar la rabia, protestar contra la desigualdad, el racismo y la falta de oportunidades de los afroamericanos y denunciar la metástasis de la brutalidad policial en el país. La muerte de Floyd viajó a la velocidad del clic. En horas, su cara y sus últimas palabras llenaron tapias en Houston, Belfast, Nairobi, Belén, Manchester, Nápoles, París e incluso en un murete que ha resistido a las bombas en Binnish, Siria.

Un hombre maasai salta ante un grafiti dedicado a George Floyd
Un hombre maasai salta ante un grafiti dedicado a George Floyd (Brian Inganga / AP)

El precedente

El germen del vigor actual de ese arte urbano tiene su origen, en parte, en un caso similar al de Floyd, 29 años antes de que en 2012 se acuñara el #Blacklivesmatter. En 1983, en Nueva York, la paliza en un furgón policial y en la comisaría del joven grafitero Michael Stewart, afroamericano de 25 años, no acabó en protestas multitudinarias, ni saqueos como sí los hubo cuando quedaron libres los policías que lincharon a Rodney King en Los Ángeles en 1992. La muerte de Stewart (la autopsia reveló estrangulamiento) no sólo abrió los ojos a la comunidad artística de Nueva York, sino que galvanizó una energía creativa que ha llegado intacta a nuestros días. Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat, Keith Haring o George Condo se inspiraron en el caso Stewart y crearon algunas de las obras más admiradas y cotizadas de nuestros tiempos.

“Hubiera podido ser yo”, dijo en su día Basquiat, negro, joven y con pelo rastafari igual que el grafitero que fue detenido por hacer una pintada en el metro. Madonna, que conocía a Stewart, organizó un acto benéfico para recoger fondos para la familia. Lou Reed le recordó en una canción del disco New York y Spike Lee le homenajeó en Haz lo que debas (1989) inspirándose en el caso para filmar la muerte del personaje Radio Raheem. En la película un agente lo asfixia con la porra y, ya exangüe en el suelo, es pateado por otro al grito de “¡deja de fingir!”.

Keith Haring y Jean-Michel Basquiat en la recepción inaugural para el artista Julian Schnabel en el Whitney Museum of American Art de New York, 1987 © George Hirose/ Cortesía de la NGV de Melbourne

Keith Haring y Jean-Michel Basquiat en la recepción inaugural para el artista Julian Schnabel en el Whitney Museum of American Art de New York, 1987 © George Hirose/ Cortesía de la NGV de Melbourne (© George Hirose)

El asesinato de Stewart inspiró a Basquiat uno de sus cuadros más personales ¿Defacement? (1983) en el que dos policías, uno con las fauces abiertas, aporrean a un figura negra inmóvil. Los trazos son desesperados y rápidos, la composición esquemática. Sólo hay una cosa que explicar: dos verdugos salvajes y una víctima sin vida . El cuadro se expuso muy poco en vida del artista. En realidad lo pintó no en una tela, sino en una de las paredes del estudio de Haring y éste lo rescató.

Defacement (The Death of Michael Stewart), 1983. Acrílico y rotulador sobre madera.© Estate of Jean-Michel Basquiat / Artestar

Defacement (The Death of Michael Stewart), 1983. Acrílico y rotulador sobre madera.© Estate of Jean-Michel Basquiat / Artestar (© Estate of Jean-Michel Basquiat / Artestar)

Basquiat, que antes de usar su apellido se convirtió en una leyenda neoyorquina del grafiti con el alias de SAMO, ya había completado antes del suceso, varias obras señalando a agentes de policía. Uno es La Hara (españolización de O’Hara, apellido irlandés, origen de muchos agentes de la ciudad de los rascacielos) y otro, tal vez el más logrado, Irony of a negro policeman, también de 1981.

Irony of a Negro Policeman, 1981, acrílico sobre tela. de Jean-Michel Basquiat de 1981. Colección privada. © Estate of Jean-Michel Basquiat / Artestar
Irony of a Negro Policeman, 1981, acrílico sobre tela. de Jean-Michel Basquiat de 1981. Colección privada. © Estate of Jean-Michel Basquiat / Artestar (© Estate of Jean-Michel Basquiat / Artestar / Wikiart)

La temática de este último lienzo, que ahora se expone en Melbourne, está de actualidad rabiosa pues no pocos manifestantes por la muerte de Floyd se encaran a los policías afroamericanos y les interrogan por qué llevan un uniforme que castiga a la gente de su color de piel. Defacement fue justo el título de una exposición que el año pasado presentó el Guggenheim de Nueva York y en el que se exhibieron buena parte de los trabajos inspirados por el caso Stewart.

Andy Warhol modificó la portada del Daily News para poner el suceso como noticia principal. George Condo pintó un cuadro de tonos oscuros con el lema El hombre que nadie mató y Keith Haring dejó para la posteridad un póster gigantesco y estremecedor de 1985 titulado The death of Michael Stewart-USA for Africa (un dardo a la campaña de la canción We are the world) en el que Stewart es estrangulado por dos manos mientras otra, con el signo y el color verde del dólar, se une. El planeta, abierto en canal se desangra y riega unas manos desesperadas.

La Hara, acrílico y óleo sobre madera de Jean-Michel Basquiat de 1981 © Estate of Jean-Michel Basquiat / Artestar
La Hara, acrílico y óleo sobre madera de Jean-Michel Basquiat de 1981 © Estate of Jean-Michel Basquiat / Artestar (© Estate of Jean-Michel Basquiat / Artestar)

Madonna, Andy Warhol, Lou Reed o Spike Lee homenajearon a Stewart, que, como Floyd, murió asfixiado

Esta obra, o la de Warhol, fueron creadas no tras la muerte de Stewart sino como respuesta al fallo judicial: los agentes quedaron libres sin cargos. Una constante en estos casos, no importa la década. En la calle, la noticia no provocó disturbios pero sí una erupción artística sobresaliente fruto de la unión de la comunidad artística del momento.

Fue Chaédria LaBouvier, la comisaria de la citada exposición del Guggenheim (la primera persona negra en dirigir una muestra en los más de 80 años de la institución) la que, con sus investigaciones, logró unir cabos y descubrir conexiones que hasta entonces no estaban documentadas. “La premisa de mi muestra era que estábamos ante un episodio muy especial y totalmente desconocido de la historia del arte –recuerda en conversación conLa Vanguardia–. Creo que la respuesta de los artistas ante la muerte de Stewart es increíblemente única, una reacción especial ante el asesinato de uno de los suyos”, cuenta LaBouvier.

Esta estudiosa de Basquiat (sobre el sofá de su casa familiar había dibujos del artista, coleccionados por sus padres cuando los precios no eran los de hoy en día) se muestra orgullosa de haber completado un puzzle extraordinario “que hasta entonces no se conocía”. Curiosamente, su colaboración con el Guggenheim fue tan complicada como fructífera: sus críticas por el trato recibido (no demasiado bueno, según ella) sirvieron para que el museo contratara a su primer comisario afroamericano de forma permanente. “Es una responsabilidad ser la primera en dirigir una exposición y de mantener la puerta abierta”, explicó hace unos días.

Trayvon Martin Quilt, obra textil de Susan Shie de 199, hecha en memoria de Trayvon Martin, un chico negro asesinado en 2012, muerte que dio origen al movimiento #Blacklivesmatter
Trayvon Martin Quilt, obra textil de Susan Shie de 199, hecha en memoria de Trayvon Martin, un chico negro asesinado en 2012, muerte que dio origen al movimiento #Blacklivesmatter (Wikimedia Commons)

La foto que ha hecho LaBouvier era difícil de conseguir: aquellos eran tiempos movidos. La efervescencia del momento no se ha repetido; los artistas eran mil cosas a la vez. Basquiat estudiaba, pintaba en la calle, en el estudio, era músico en una banda llamada The Grays, teloneros en 1979 del grupo The Girls, donde tocaba George Condo, el reputado pintor, uno de los pocos supervivientes de aquella época. A finales de los ochenta una sobredosis se llevó a Basquiat a los 27 años y el sida a Haring a los 29 en 1990. Condo sigue pintando en un estilo que nunca se ha alejado mucho de la estética y el trazo del grafiti callejero.

Miranda Wallace es comisaria de la National Gallery of Victoria, en Melbourne, donde está en cartel Crossing Lines (Cruzando límites), muestra inédita en la que se confronta la obra de Basquiat con la de Haring e incluso reúne trabajos que ambos hicieron a cuatro manos: “Hablamos de dos artistas que al final de los setenta no tenían un nombre todavía y formaban parte de un grupo anónimo de creadores en Nueva York que estaban interesados en la cultura urbana de la ciudad y que consiguieron trenzar el mundo delstreetart y del arte con mayúsculas, Haring con un trazo más de cómic y Basquiat con sus líneas más de grafiti, con muchas capas de pintura, que luego rascaba”, cuenta Wallace.

Unos policías cachean a un hombre negro (figura arquetípicas de Jean-Michel Basquiat) que intenta ser rescatado por un skater, homenaje londinense de Banksy a Basquiat y Keith Haring

Unos policías cachean a un hombre negro (figura arquetípicas de Jean-Michel Basquiat) que intenta ser rescatado por un skater, homenaje londinense de Banksy a Basquiat y Keith Haring (Ungry Young Man / Wikimedia Commons)

Ese interés por los dos mundos de artistas jóvenes pero consagrados supuso un empujón al arte callejero porque ellos eran los primeros que daban tanta validez al lienzo y la galería como a la pared del metro. “Haring hacía un dibujo en los tableros informativos del metro de Nueva York, en hora punta, con los andenes del metro llenos.

Pintaba en los soportes publicitarios del metro cuando, entre anuncio y anuncio, estaban cubiertos de un fondo negro”, recordaba hace unos días Darren Pih, comisario jefe en la Tate de Liverpool y responsable de la retrospectiva que ofrece el centro de artes Bozar de Bruselas hasta finales de julio. En la exposición se puede ver un vídeo en el que dos agentes de policía se lo llevan esposado en un andén de metro en plena hora punta y con un público que duda en si es un montaje, realidad o está en medio de un rodaje.

Injury one, injury all, mural pintado en Los Ángeles en 1992 y ya desaparecido, obra de Mike Allewitz, que denunciaba la paliza policial a Rodney King
Injury one, injury all, mural pintado en Los Ángeles en 1992 y ya desaparecido, obra de Mike Allewitz, que denunciaba la paliza policial a Rodney King (Wikimedia Commons)

Tal vez la prueba más fehaciente de la influencia, tantos años después, que figuras como Basquiat, Haring o Kenny Scharff ejercen sobre el streetart actual no sea otra que Banksy, cuya obra se venera en la calle y se compra por cifras millonarias en las subastas. Hace pocos días, el artista enmascarado homenajeó a George Floyd, pero en la retina queda un mural que puede verse en Londres que resume más de 40 años de intervenciones artísticas en la calle.

El mural es bello: dos policías estilo Banksy registran a un afroamericano pintado con los trazos de Basquiat, mientras, por la izquierda un superhéroe dibujado con rotulador y la línea típica de Haring vuela en monopatín al rescate de su colega. Espray sobre muro de cemento, 2018. Homenaje, denuncia y arte en toda regla.

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