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El nuevo rap inglés se levanta contra el «racista» Boris Johnson

Fuente: El Mundo/Carlos Fresneda

 

No les gusta que les llamen «raperos». Lo suyo es el grime (literalmente, mugre), un subgénero tan deudor del hip hop como del dancehall y el jungle. Con un tempo bien definitido (rara vez por debajo de los 140 beats por minuto) y las raíces muy marcadas en los barrios duros de Londres: de Barking a Tower Hamlets, pasando por Streatham. Y cubierto por una neblina, entre distópica y futurista.

El símbolo más potente del grime es, tal vez, el chaleco antibalas de la Union Jack diseñado por Banksy que luce Stormzy, a modo de denuncia ante la ola de violencia callejera. Aunque el golpe de efecto más reciente fue sin duda el alegato al piano de Dave en los Brit Awards, cuando llamó «racista» a Boris Johnson.

El grime se ha hecho ahora definivitamente político y se ha convertido en la banda sonora del movimiento Black Lives Matter en las islas británicas. Y en esto llega Wiley, el padrino del género, y lanza a bombo y plantillo Godfather III, el álbum con el que aspira a cerrar el círculo tras la campanada de 2019 con Boasty (con la colaboración especial del actor Idris Elba, otro que rapea).

Al cabo de 20 años de su nacimiento desde la radio pirata Rinse FM, después de una primera edad de oro (Wiley, Kano, Dizzee Rascal) y de un prematuro declive, el grime se ha convertido de pronto en el sonido dominante, antes, durante y después del confinamiento, con un aire cada vez más reivindicativo.

«Si no estuviéramos oprimidos, no estaríamos gritando y nos limitaríamos a vivir nuestras vidas sin más», proclama Stormzy ante las cámaras de la BBC, convertido en el rostro más visible de las manifestaciones en el Reino Unido (junto al actor John Boyega, el famoso Finn de Star Wars).

«Este movimiento representa cientos, miles de años de dolor», asegura Stormzy, que ha anunciado la donación de 10 millones de libras (11 millones de euros) en diez años como «un compromiso vital» para combatir el racismo y apoyar a la comunidad negra. «La verdad incómoda es que nuestro país sigue sin reconocer que la gente negra tiene una desventaja constante en todos los aspectos de su vida y simplemente por el color de su piel».

«Tengo la suerte de estar en una posición en la que puedo escuchar a la gente recriminándome: ‘Si el país es tan racista ¿cómo es que has tenido éxito?’», reconoce la voz cantante de grime, en la cresta de la ola a sus 26 años. «Me rebelo contra esa idea. Yo no soy el ejemplo de lo que supuestamente ocurre con un ciudadano negro cuando trabaja duro. Hay millones de tienen que luchar contra un sistema racista diseñado para nosotros desde el momento en que nacemos».

Tras la muerte de George Floyd a manos de la policía en Minneapolis, Stormzy fue de los primeros en establecer un paralelismo entre ambos lados del Atlántico y en acusar a Boris Johnson de «fomentar el odio entre nosotros como hace Trump». «Antes la gente escondía su racismo, pero ahora lo hacen público», advertía el autor de Blinded by your grace.

«Todo lo que podemos hacer es manifestarnos, denunciar la mierda, donar, levantar nuestra voz, y construir comunidad», asegura Stormzy, que ha arropado su aparición en la BBC con un vídeo educativo en el que se le ve pintando el dormitorio de un niño por su comportamiento positivo en la escuela… «Esta es no es un tendencia que va y viene; es un movimiento que aspira a cambiar nuestras vidas».

El testigo lo recoge Dave, 22 años, con sangre nigeriana, tras dar la nota con su celebradísimo Psychodrama en la antesala del confinamiento y en los Brit Awards, donde recibió el premio del álbum del año. Sentado al piano, David Orobosa Omoregie (nombre completo) improvisó unas estrofas de su tema Black dirigidas a Boris Johnson: «Es racista, aunque no lo parezca, nuestro primer ministro es realmente un racista/ Dirán que tenemos que estar agradecidos, porque somos menos racistas/ Y digo: los menos racistas son aún racistas».

Después acusó también a la prensa británica («No hay más que ver cómo han tratado Meghan [Markle] en comparación con Kate [Middleton])», antes de arremeter contra el «crimen y castigo» del sistema de judicial británico, sin necesidad de recordar que su hermano Christopher cumple cadena perpetua por matar a un menor de 15 años…

La actuación de Dave fue calificada por los críticos como «la más importante en la historia de los Brit», cinco años después de la puesta de largo del grime, cuando Skepta arropó en escena a Kanye West.

Marcando las distancias, en lo ideológico y en lo musical, el propio Dave rompió una lanza por todo lo que reprenta a estas alturas el grime en declaraciones a NME: «No es un subgénero del rap, es un género propio. Es un sonido, una cultura, un estilo, una manera de vestir y hablar. Cuando rapeas, el beat queda detrás de ti. Aquí son los instrumentos los que marcan el tempo. Es un sonido propio y una actitud ante la vida».

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