Eslovaquia: Una escuela dice que segrega a niñas y niños gitanos «para su beneficio»

En Eslovaquia miles de niños y niñas de etnia gitana continúan siendo víctimas de una educación de menor calidad que el resto de menores y de un sistema educativo que sigue segregándolos

En Eslovaquia, los niños y niñas de etnia gitana no pueden ir al cole con el resto de los niños. Estudian en aulas o edificios independientes y se les mantiene separados de los alumnos no gitanos hasta en los recreos. Con frecuencia, van a escuelas para menores con «discapacidad mental», aunque no lo necesitan. Así que el 85 por ciento de los niños y niñas eslovacos que estudian en esos centros especiales son gitanos, a pesar de que su etnia representa menos del 10 por ciento de la población.

Todos los niños y niñas tienen derecho a la educación sin discriminación. En Eslovaquia se niega este derecho a un enorme número de niños y niñas romaníes. Se les obliga de forma indebida a asistir a “escuelas especiales” o clases para niñas y niños con discapacidad mental, o se los segrega en escuelas o clases normales sólo para romaníes, donde cursan currículos inferiores en situación de práctico aislamiento del resto del alumnado.

Estudios independientes sugieren que nada menos que el 80 por ciento de los niños y niñas que cursan estudios en escuelas especiales en Eslovaquia son romaníes.

Las escuelas especiales designadas para niños y niñas con discapacidad mental imparten a los niños y niñas romaníes una enseñanza inferior a la de las escuelas normales y con currículos reducidos. Hay una diferencia de cuatro años entre los estudios que se cursan en las escuelas primarias especiales y los de las escuelas primarias normales, lo que en la práctica significa que los niños y niñas de 10 años que asisten a escuelas primarias especiales adquieren conocimientos de alfabetización básica.

Una escuela de Eslovaquia defiende su decisión de segregar a niñas y niños gitanos, pese a que un tribunal dictaminó que esa práctica violaba las leyes sobre igualdad de derechos, informa desde Bratislava Pavol Stracansky para IPS.

La directora de la escuela primaria de Sarisske Michalany, Maria Cvancigerova, dijo que los niños romas o gitanos habían sido puestos en clases separadas para asegurar que recibieran atención especial, y que se habían beneficiado de esa medida.

Pero críticos sostienen que otras escuelas tuvieron éxito con clases mixtas, y que la segregación no ayudará a resolver los problemas de la educación ni ayudará a la inclusión social de esta etnia.

«Este fallo es un precedente importante a la hora de frenar la práctica generalizada e ilegal de segregación en las escuelas», dijo a IPS Stefan Ivanco, de la Asesoría para los Derechos Civiles y Humanos, una organización no gubernamental que presentó la acción legal contra el colegio.

«La educación inclusiva es el único enfoque que las escuelas pueden adoptar. En un colectivo diverso de estudiantes, le muestra a un niño no solo cómo aprender, sino también cómo ser amigable, tolerante, considerado y responsable dentro de una sociedad que es, fundamentalmente, diversa», agregó.

De los 430 niños que asisten a la escuela, más de la mitad son gitanos, y de las 22 clases que allí funcionan, 12 están integradas exclusivamente por miembros de esa comunidad.

El personal docente de ese centro de estudios sostiene que la segregación ha sido un éxito.

«Esta ha demostrado ser la decisión correcta. Nos permite dar a los niños una atención individual y ajustar el ritmo en el que cubrimos los temas para adaptarnos a sus capacidades. La asistencia aumentó, hay menos niños que desertan de la escuela y todos aprenden mucho más», declaró a los medios locales la maestra Margita Dorková, quien desde hace 20 años enseña a niños romas.

«Los niños de asentamientos (romas) por lo general no hablan eslovaco, ni siquiera siguen prácticas de higiene básica, y sus padres les prestan poca atención. En una clase mixta estarían condenados al fracaso», añadió.

La mayoría de los niños gitanos proceden de contextos pobres y de comunidades socialmente excluidas, con desempleo crónico y bajos niveles educativos. En Eslovaquia, grandes cantidades viven en asentamientos que son poco más que tugurios, donde el delito y la violencia están a la orden del día.

Según Cvancigerova, tanto los padres de la comunidad roma como los otros están en contra de que haya clases mixtas. Los que no son gitanos consideran que eso podría tener un efecto adverso en la enseñanza que reciben sus hijos.

Los directores del colegio también opinan que el comportamiento de algunos niños gitanos llevaría a los maestros a actuar como «guardaespaldas» dedicados a proteger a los demás alumnos en vez de educarlos.

Ese centro de estudios planea apelar la decisión judicial.

Pero otras escuelas rechazan los argumentos de que las clases mezcladas pueden perjudicar la formación de los niños que no son gitanos, y ponen de relieve su éxito a la hora de ayudar a los que sí lo son a alcanzar su pleno potencial educativo y a integrarse a la sociedad.

Gertruda Schurgerova, subdirectora de la escuela primaria de Medzev, en el oriente del país, donde funcionan clases mixtas, dijo a los medios locales que los niños gitanos estaban entre sus mejores estudiantes.

«Para los niños que solo han conocido la pobreza, la mugre y el hambre y llegan a nosotros sucios y llenos de piojos, es una conmoción. Pero se adaptan rápidamente y disfrutan de venir a la escuela. Pueden ver que hay otras maneras de vivir», agregó.

Tanto el gobierno como políticos de la oposición critican la segregación que se practica en la escuela de Sarisske Michalany. Pero admiten que no hay una solución fácil para los problemas vinculados a la educación de los niños romas de contextos carenciados.

Algunos políticos sugirieron que la escuela formara clases mixtas más pequeñas, donde los niños gitanos pudieran recibir atención extra, pero no en detrimento de los demás.

Otros dijeron que el Estado debería dar todo el apoyo necesario a la escuela para ayudar a terminar con la segregación de clases e implementar una educación inclusiva.

El fallo judicial también sobrevino luego de años de campañas realizadas por organizaciones internacionales de derechos humanos contra la discriminación de los niños gitanos en escuelas de toda Europa central.

Informes de Amnistía Internacional y otras entidades subrayaron la segregación sistemática generalizada en escuelas de Eslovaquia y la República Checa.

También sostuvieron que muchos niños romas fueron puestos por error en escuelas para discapacitados mentales y físicos. Un estudio de la Open Society Foundation señaló que los niños de la colectividad roma en Eslovaquia y la República Checa tenían respectivamente 28 y 27 veces más probabilidades de ser puestos en escuelas especiales que los alumnos no pertenecientes a esa comunidad.

En 2007, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos halló a la República Checa culpable de racismo y discriminación contra los gitanos por hacerlos estudiar en escuelas especiales.

Se esperaba que nuevas leyes erradicaran esta práctica y pusieran fin a la segregación en las escuelas. Pero un informe de la organización británica Equality, que lucha por los derechos de las minorías étnicas en Gran Bretaña y Europa en general, mostró que la situación no había cambiado.

Entre marzo y septiembre de 2011, Equality habló con los gitanos de nacionalidad checa y eslovaca que habían emigrado con sus familias a Gran Bretaña. La organización concluyó que 85 por ciento de los alumnos entrevistados habían sido, en sus países de origen, ubicados en una escuela segregada, una escuela especial o un jardín de infantes predominantemente gitano.

La mayoría dijeron haber experimentado acoso racista y abusos verbales por parte de compañeros que no eran romas, así como tratos discriminatorios de maestros.

Mientras, todos los padres romas consultados valoraron la ausencia de discriminación y racismo en el sistema escolar de tipo británico, y dijeron que sus hijos tenían mejores posibilidades de tener éxito en la vida tras asistir a escuelas comunes.

El estudio también mostró que el logro promedio de los alumnos gitanos en la educación común era, en matemáticas, literatura y ciencia, igual o menor al promedio, y que la mayoría de los estudiantes romas estaban integrados a clases y escuelas.

«No hay justificación para la segregación y no hay base para los argumentos de que esta ayudará a los estudiantes romas. Solamente profundiza la exclusión social», dijo a IPS el director ejecutivo de Equality, Alan Anstead.

«Esta escuela debería tener clases mezcladas. Si hay preocupaciones en torno a la educación de los niños romas en esas clases, los maestros deberían intentar trabajar con los padres para resolverlas. El Estado, los padres, los maestros y la comunidad local podrían aunar esfuerzos, compartir experiencias y tratar de trabajar juntos en este tema», agregó.

En Eslovaquia miles de niños y niñas de etnia gitana continúan siendo víctimas de una educación de menor calidad que el resto de menores y de un sistema educativo que sigue segregándolos.

Actitudes discriminatorias arraigadas en el sistema educativo han provocado situaciones en las que, desde la etapa de educación infantil, los niños y niñas romaníes son aislados en clases o edificios independientes, o separados incluso a la hora del almuerzo, para evitar que se mezclen con alumnado no gitano. En algunas regiones los menores romaníes asisten a clases diferenciadas en función del origen étnico y a menudo tienen un programa de estudios reducido.

En zonas con amplia población gitana, al menos tres de cada cuatro menores que acuden a las escuelas destinadas a un alumnado con “discapacidad mental leve” son de esta etnia. En todo el país, los niños y niñas gitanos suponen el 85 por ciento de los estudiantes que asiste a aulas especiales. Sin embargo, la población romaní representa menos del 10 por ciento de la población total eslovaca.

La discriminación y la segregación en las escuelas eslovacas limita brutalmente las oportunidades de futuro los niños y las niñas e impiden que la población romaní participe por completo en la sociedad eslovaca, aislándola en un círculo de pobreza y marginación.

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