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Las protestas contra el racismo suman otro nombre a su grito por la justicia

Otro vídeo. Otro muerto. Otro encuentro banal con la policía que acaba de la peor forma posible para un negro desarmado en Estados Unidos. Las manifestaciones contra el racismo añadieron ayer el nombre de Rayshard Brooks a la lista de víctimas mortales de laviolencia policial en Estados Unidos. El caso es representativo de una vieja y preocupante tendencia, las consecuencias mayores –letales incluso– que los delitos de rango menor tienen para los afroamericanos.

En el caso de Brooks, un negro de 27 años, dar positivo en un test de alcoholemia. Una llamada alertó el viernes por la noche a la policía de Atlanta de que un coche con un conductor dormido estaba bloqueando el drive-thru de un Wendy’s, un popular restaurante de comida rápida. Un primer agente le pidió que se apartara y aparcara su vehículo. Cuando llegó el segundo policía, el hombre dormitaba y le despertaron para intentar aclarar cómo había llegado hasta allí y si estaba en condiciones de conducir.

El detonante

Una llamada alertó a la policía sobre un hombre dormido al volante en un ‘drive-thru’

Todo puede verse en el vídeo de la cámara corporal de uno de los agentes, difundido ayer. La entrevista, en tono respetuoso por ambas partes, dura unos 26 minutos. Una de las primeras cosas que hacen los policías es cachear al hombre y comprobar que estádesarmado. Tras varias pruebas físicas de sobriedad, el hombre accede a soplar para evaluar el nivel de alcohol en su aliento. No la pasa y los agentes intentan detenerlo. Forcejean y en un momento dado Brooks se hace con el control de la pistola eléctrica que habían intentado usar contra él, echa a correr, intenta dispararla…

Lo siguiente que se oyen son tres tiros y gritos en la oscuridad. Brooks fue trasladado al hospital, donde falleció después de una operación. La última parte no se ve en la cámara del agente –cayó y quedó mirando al cielo– pero fue grabada por el móvil de otro cliente. “¡No llevaba armas, joder!”, “¡No había ninguna jodida razón!”, “¡Os vi hablar con él durante 20 minutos, tío, sin armas, no violento, no se portó mal en ningún momento!”, gritan varios testigos a los agentes.

El agente, despedido

 

“No creo que estuviera justificado el uso mortal de la fuerza”, sentenció el sábado por la noche la alcaldesa de Atlanta, la demócrata Keisha Lance Bottoms, que reclamó el despido del agente que disparó a Brooks. La jefa del Departamento de la Policía local, Erika Shields, presentó su dimisión, aceptada de inmediato por la alcaldesa. “Es hora de que la ciudad avance y cree confianza entre los agentes del orden y las comunidades a las que sirven”, declaró Shields.

La ciudad, de mayoría negra, era ya uno de los bastiones de las protestas contra el racismo y en cuanto circuló la noticia, desde primera hora del sábado, el lugar de los hechos se llenó de manifestantes. “¡Di su nombre, Rayshard Brooks!”, gritaban, después de semanas desgañitándose por George Floyd, Breonna Taylor y otros. Al caer la noche, prendieron fuego al Wendy’s en el que la novia de la víctima le había conducido –según contó confusamente a los agentes– para recoger su coche y comprar una hamburguesa después de la fiesta de cumpleaños de su hija.

Protestas en Atlanta

 

El Departamento de Policía de Atlanta comunicó ayer que el agente que disparó a Brooks, identificado como Garrett Rolfe, ha sido despedido y su colega, Devin Brosnan, puesto en baja laboral, una respuesta mucho más rápida de lo habitual que refleja un aumento de sensibilidad después de semanas de manifestaciones masivas contra el racismo institucional. El detonante de la movilización fue la muerte bajo custodia policial de otro negro desarmado, ese ya tristemente famoso gigante llamando George Floyd.

En su caso, lo que motivó que la policía intentera arrestarle fue la sospecha de que había usado un billete de 20 dólares falso para pagar por un paquete de cigarrillos. Aparte de por su fatal desenlace, no son casos aislados. Las faltas o delitos menoresconstituyen el 80% de los arrestos y el 80% de los casos criminales estatales, calcula Alexandra Natapoff, profesora de Derecho de la universidad de California y autora de Punishment Without Crime(Castigo sin crimen), en el que argumenta que el sistema penal es “una trampa para los inocentes y hace a América más desigual”.

Brutalidad policial

 

Los negros lo sufren más que los blancos. Estados Unidos es el país con mayor población carcelaria per cápita del mundo y el fenómeno tiene un importante sesgo racial. Los negros tienen seis veces más posibilidades que los blancos de ser encarcelados. En el 2018 había 2.272 presos por cada 100.000 afroamericano adultos, casi seis veces más que blancos (392 reclusos por cada 100.000 adultos blancos).

“Mucha gente se sorprende al darse cuenta de que los delitos menores, faltas de bajo rango que muchos de nosotros cometemos sin darnos cuenta, representan la mayor parte de la actividad de nuestro sistema criminal”, afirma Natapoff. “Esas faltas incluyen desde delitos contra la seguridad vial, escupir, tirar basura, invasión de la propiedad privada, a otros más serios como conducir ebrio o la violencia doméstica” y suponen la mayor parte de los encuentros con la policía.

“Así es como metemos a la gente de color y en particular a los negros, en nuestro sistema criminal”. “No se ha responsabilizado lo suficiente” a este tema por el racismo del sistema penal y su desproporcionado impacto en los negros, ha declarado Natapoff en la radio pública NPR.

‘Castigos sin crímenes’

 

Las consecuencias de tener antecedentes penales en EE.UU. son demoledoras (afectan al acceso a la vivienda, la educación, el mercado laboral…) y están directamente relacionadas, según otros estudios, con la peor situación socioeconómica de los negros, que tienen el doble de posibilidades de los blancos de vivir en la pobreza. Privados durante dos siglos de la acumulación de patrimonio, la riqueza media de una familia afroamericana es diez veces inferior a la de una blanca.

“El señor Brooks no estuvo perfecto”, afirma Justin Miller, el abogado de la familia de la última víctima mortal conocida de la brutalidad policial. “Pero el agente tuvo las oportunidades de evitar que esto ocurriera. Le habían entrenado para que impedir que pasara algo así y no lo hizo, y eso llevó a la muerte de nuestro cliente”. Paul Howard, fiscal general de Georgia, puso ayer en duda que el agente pueda alegar que temía por su vida.

La muerte de Brooks es el 48.º tiroteo con un agente policial que se investiga este año en Georgia. “Esta no es la primera vez que matan a un hombre negro por dormir”, dijo el sacerdote James Woodall, presidente de la sección estatal de NAACP, la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, fundada en 1909. “No es que el racismo vaya a peor. Solamente está siendo filmado”, dijo el actor y productor Will Smith en el 2016.

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